El ¨temible¨ proceso de adaptación.

proceso de adaptación

Cuando nuestros bebés son pequeñitos a las mamás nos entra un poco de prisa porque empiecen a dar sus primeros pasos y a decir sus primeras palabras, sin embargo, cuando es imposible tener quietos y calladitos a nuestros bebés, nos urge que inicien su etapa escolar porque aunque estemos felices con ellos en casa debemos reconocer que estamos agotadas.

Una vez que hemos pasado por todo el proceso de selección del mejor jardín (el que se adecúa a nuestros hábitos y valores, en donde son cariñosos, donde el desarrollo integral va de acuerdo con las actividades que deseamos para nuestros niños, etc.) inicia un “trámite” aún más complicado: el proceso de adaptación.

La adaptación no es sólo para el chiquito, sino para toda la familia. La dinámica cambia por completo y es momento de incorporar nuevos horarios y hábitos a nuestra rutina diaria. El bebé de la casa está dejando de serlo y para nosotros, como papás, es un cambio importante: nuestro chiquito se va al colegio, empezará a utilizar uniforme, se modificarán sus rutinas de sueño y horarios para tomar alimentos… Todo esto repercute no sólo en el día a día sino también en el apego y en el ámbito emocional tanto del niño como de los padres.

¿Cómo manejar los primeros días del pequeñito en el jardín? Si bien esto tiene que tratarse directamente con el colegio en cuestión, en Blanco&Negro recomendamos el acompañamiento del chiquito durante los primeros días de clases ya que es importante que el niño siga viendo a la persona con quien tiene su lazo afectivo más cercano dentro de lo que será su nuevo entorno y que se vaya familiarizando con él mediante la interacción de sus papás (mamá, abuelito o acompañante) con el personal del jardín y que ambos conozcan los lugares del colegio, la manera de proceder y las actividades que se llevan a cabo dentro del jardín. Esto con la finalidad de darle seguridad al pequeño, hacerle sentir y saber que estará bien cuidado y atendido, y sobre todo, demostrarle que confiamos en la gente que estará a cargo de él.

Para los papás también es importante vivir esta etapa porque la adaptación es para ambos, nosotros experimentamos el proceso desde otra perspectiva pero eso no quiere decir que no nos “duela” o nos angustien estos primeros días. Si nosotros no estamos tranquilos, esa inquietud se la comunicaremos a nuestros hijos, por eso sugerimos estar en comunicación constante con el jardín y comentar nuestras dudas y sentimientos con las profesoras para saber cuál es la mejor manera de manejar esta situación nueva.

Tengamos en cuenta que, conforme nosotros vayamos conociendo más y mejor al Jardín, tendremos una mayor confianza. Disfrutemos esta etapa con nuestros pequeños.

Luz del Carmen Flores Alcázar

 

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